Memorias del lugar más rico de México y el lugar más pobre de Estados Unidos

por Administrador

La frontera entre Estados Unidos y México no sólo es uno de los pasos más transitados del mundo, es también un lugar en que se vive una cultura muy particular y claramente determinada por su posición geográfica y geopolítica.

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frontera

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Este articulo fue enviado a [email protected] para su publicación por un seguidor de nuestra pagina identificado como Viajero Errante

ACLARATORIA: EL FIN DE ESTE POST NO ES OFENDER A NADIE, DE NINGUNA NACIONALIDAD EN PARTICULAR. SOLO SE BUSCA EXPRESAR LAS VIVENCIAS DE UN AFUERINO EN TIERRAS MEXICANAS.

La Primera visión de Tijuana, ciudad en el extremo norte occidental de México es de desierto con pavimento, el aeropuerto es pequeño pero atemorizante, hay solados con fusiles haciendo revisiones a cualquier pasajero que parezca sospechoso. El pasaporte extranjero es una pequeña garantía de un trato relativamente digno por parte de las fuerzas del orden del estado Mexicano. He llegado de Tijuana y comienza una aventura en uno de los lugares más estigmatizados [a veces correctamente] del mundo. Atrás queda la duda de cómo será, que se sentirá o del que se hará en el día a día.

El Primer contacto con la ciudad es al y ver muchos autos lujosos con matrículas  de California, pero con nadie a bordo que parezca blanco, o negro, o que pueda relacionarse estereotípicamente  a alguien de Estados Unidos. El tijuanense es pequeño, mestizo o indígena, algunos llevan un típico bigote, otros en cambio visten a la moda y procuran parecer lo más masculinos o femeninos posible. Así comienza esta experiencia, de una ciudad que mezcla la miseria y la [no]  tradición con el deseo de ser y aparentar el “California dream”.

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La visión  de la ciudad siempre va de la mano con la influencia estadounidense (sin ver ningún “gringo”), las matrículas de los autos, el comercio, la casi total ausencia de lo tradicional en el sector comercial, pero sobre todo, la enorme valla que divide a ambas ciudades y ambas naciones. [La cual sigo sin poder asimilar emocionalmente, pero que he logrado comprender como la división de dos mundos.] Es de comprender  que Tijuana y San Diego son un Área conurbana, y que ambas dependen de la otra (evidentemente Tijuana más de San Diego que al revés), no es hasta el cruzar esa frontera que parece infranqueable que uno nota lo cerca que se está de la nación más poderosa del mundo, y de una metrópolis primermundista,

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En mis primeros días alguien me dijo que lo más lindo de Tijuana era San Diego, y concuerdo con ello, esto resulta triste, pero viendo la realidad de ambas ciudades no deja de ser natural y obvio, Tijuana nace como ciudad para que los ciudadanos americanos pudiesen hacer todo lo que no podían hacer en sus respectivas ciudades. Lo que le da un toque… bueno, de ser un burdel masivo, y no netamente en lo sexual, sino que también en todo lo referente a lo económico y lo social, acá los dólares pueden comprar todo, e incluso los Tijuanenses así lo ven, pero no parecen tener mayor vergüenza o pudor en admitirlo.

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La ciudad, luego de 1993 se convirtió en una urbe  industrial, siendo actualmente la industria la principal fuente de ingresos para la misma. La búsqueda por parte de las empresas americanas e internacionales por mano de obra barata las atrajo, esta  impresión, de  ese auto impuesto lugar de ciudad de segunda me cuesta de asumir, pero la lógica que se utiliza es tan simple como práctica, acá “la limosna” de los americanos, te permite vivir mejor que en la mayoría de las ciudades de México, e incluso mejor que en muchas ciudades de américa Latina.

El título de esta nota si bien para algunos puede ser ofensivo, o burlesco, es la realidad que se puede ver día a día, por sobre todo cuando se cruza “la línea”. La influencia mexicana es obvia en todo San diego, San Ysidro, Fullerton, Barrio Logan y todas las áreas cercanas a la frontera siguen siendo culturalmente mexicanas, muchas de ellas habitadas por antiguos indocumentados que lograron cruzar antes de la década del 90, periodo en el cual la valla apenas existía y quien deseara podía cruzar. Esto genera una relación aún más profunda entre ambas urbes; Es común cruzar la frontera para un mero trámite, para comprar algo en el supermercado, visitar a un amigo, trabajar (legal o ilegalmente) ir de fiesta, o como en mi caso, escapar por unas horas “al paraíso” como le llamo simbólicamente.

Muy peculiar también es  de esta ciudad es el grado de inmigración que tiene, la cual es masiva, desde otros lugares de México (destacándose de sobre manera Sinaloa), En México; Tijuana es sinónimo de empleo, de una fuente laboral estable, y en el pasado fue la puerta de entrada para la inmigración Ilegal a los estados Unidos. Para entender la masividad de este punto, se suele decir, que Tijuanenses ya casi no hay, ya que todos emigraron a estados Unidos

Esta relación transfronteriza genera mucha extrañeza para quienes [como yo]  visitan esta ciudad por primera vez, cuesta acostumbrarse a una realidad donde la nacionalidad y la identidad se deforman con tal facilidad. En la lengua, en el modo de actuar, en el modo de vestir, incluso en el modo de actuar. La superficialidad es una constante en Tijuana, algo que se puede ver en California también, pero que resulta, por decirlo menos, triste, en una ciudad como Tijuana, donde el personaje más conocido, más exitoso, sigue teniendo el estigma de no ser Mexicano, sino  ser de… Tijuana.

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