Nómadas; la experiencia de una pareja argentina tras dos años viajando por el mundo

por Administrador

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REIR

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Klando va de viaje son una pareja argentina que decidió dar la vuelta al mundo con el fin de conocer nuevas culturas, experiencias y aprendizajes.

Él se llama Alvaro y ella Laura y el 2012 emprendieron el viaje de sus vidas, el cual registraron con hermosas fotografías de lugares paradisiacos y a traves de textos y apuntes que subían constantemente a su blog.

Luego de dos años viajando por el mundonos entragaron este hermoso recuento que ahora compartimos con ustedes:

Soñando…

Era un 12 de Marzo de 2010 cuando contábamos los 730 días que restaban para empezar a cumplir nuestro sueño: viajar por el mundo. Imaginamos muchas situaciones. Nos preocupamos, nos alteramos, nos llenamos de incertidumbres…

¿Qué vamos hacer con esto.. o aquello? ¿Cómo vamos hacer para hacer esto o aquello? ¿Cuándo vamos a volver? ¿Qué van a pensar nuestras familias? ¿Por dónde vamos a empezar? ¿Qué países vamos a visitar? Muchas preguntas sin sentido ni respuestas y que quizás nunca podrían ser respondidas. Faltaba todavía que sucedan muchas cosas hasta que realmente podamos confirmar nuestra decisión. Pero el tiempo pasaba y había que hacer lo que en ese momento ya formaba parte del viaje, ahorrar, vivir el presente y seguir viajando por nuestro país y el resto de Sudamérica.

camino del Inca

Confirmación de un viaje…

En Octubre de 2011, se confirmó el primer indicio que aumentó casi al 100% las probabilidades que el viaje sería posible: obtuvimos la visa de trabajo por un año para Nueva Zelanda. Nos pusimos muy contentos; algunas preguntas de las que nos hicimos encontraban su respuesta, pero nuevas venían a nuestra mente. A partir de ese momento vendrían momentos de muchos cambios: tuvimos que vender nuestras cosas, renunciar a nuestros cómodos trabajos, volver a vivir a la casa de nuestros padres y empezar a responder preguntas de personas que no comprendían nuestra decisión.

Día de la partida…

Fue el 12 de marzo de 2012, el día que menos recuerdo mi presencia física pero que más recuerdo mi movilización interna. Nuestras familias se reunían para almorzar por primera vez en 4 años. Asado, risas, nervios, preguntas. Lauri silenciosa y reservada estaba muy angustiada por dejar a sus animales e irse lejos sin saber por cuánto tiempo.

Esa misma noche, preparamos todo y revisamos los papeles; desafortunadamente perdí mi tarjeta de débito y además no podía parar de transpirar del calor que hacía ese día, o por lo menos dentro de mi. Llegamos a Ezeiza, la banda Italo – Armenia familiera! Saludamos, lloramos, nos sacamos fotos y nos despedimos. Lauri para variar, no dejaba de repetirle a la madre que cuide a sus animales como lo hizo con ella, era lo único que en ese momento le preocupaba.

Sin darme cuenta había empezado a aprender del viaje antes de estar viajando y lo digo más que nada porque no es fácil despedirse de la familia sin saber cuándo volveremos a verlos; no es fácil tomarse  un avión a un lugar del que no sabes absolutamente nada ni siquiera su idioma. Cruzamos la puerta que separa “los que se quedan” de “los que se van” y ahí me encontré con otro sentimiento que un año después sería algo cotidiano y lo conocería con el nombre de “estar fuera de la zona de confort”. Básicamente, la zona de confort es para nosotros, un área en la que nos sentimos cómodos y conocemos todo acerca del tema. Nos sentimos seguros y con capacidad controlar cualquier problema o situación. No hay riesgos y no hay miedos para enfrentar. Muchas veces, no conocemos dónde está el límite geográfico de la zona de confort (más que nada porque es algo psicológico) pero para mí se da en el momento en que cruzo la puerta que me lleva a esa parte del aeropuerto en la que no estoy en un país ni estoy en el otro; todavía no volé fuera de ese país, pero ya estoy “afuera”. En ese lugar estábamos cuando conocimos a muchas personas que, sin saberlo, volverían a cruzarse en algún momento de nuestro viaje nuevamente. Claro no éramos los únicos creativos y valientes que estaban saliendo de esa zona de confort.

dia de partida

Primeros pasos…

El 13 de Marzo del 2012, estábamos entrando en el aeropuerto Internacional de Auckland, Nueva Zelanda. Por primera vez, entraba al “primer mundo” y por primera vez empezaba a vivir algo muy fuera de lo común. Recuerdo estar parado en una de las esquinas de la ciudad mirando cómo la gente cruzaba las calles por cualquier lugar, observar la limpieza de sus calles, el orden, las diferencias, las similitudes, la cantidad de gente diferente en una misma ciudad.

primeros pasos en Nueva Zelanda

Era literalmente “estar viviendo un sueño”. Había dejado la comodidad y el sedentarismo de la oficina, por una vida llena de riesgos e incertidumbres. Pero no tardaron en aparecer las preguntas… ¿y qué comemos? ¿Hay carne? ¿Qué tomamos? ¿10 dólares una hamburguesa!!!??? Bienvenidos a la zona mágica a, la que se encuentra fuera de la zona de confort y donde las “casualidades” y “coincidencias” suceden.

Nueva Zelanda nos albergó durante 12 meses completos; ni un día más ni un día menos. Allí, aprendimos a hablar inglés, a comer noodles y “fish and chips”, a tener más respeto por el medio ambiente y la ecología, a cosechar y empacar kiwis, a arrear y ordeñar vacas, a tratar con gente de diferentes países en un mismo lugar de trabajo, a convivir con personas y culturas que no conocíamos, a manejar del lado derecho y vivir en una camioneta, a trabajar con nuestro cuerpo y no tanto con nuestra cabeza, a soportar la lluvia, la nieve, el dolor, la desesperación, la ignorancia. Mientras que yo viví el trabajo de tambo como un trabajo físico, Laura lo vivió de manera totalmente emocional, ya que vio y sintió de cerca la explotación animal. De pronto se encontró participando de algo que iba contra sus principios, algo que más adelante le trajo sus consecuencias. Fue en ese momento que nos dimos cuenta de lo poco que sabíamos y de lo mucho que nos quedaba por aprender. Este primer año, etiquetado por mi como el capítulo “Trabajo muy duro, como un esclavo, paguenme dinero”, fue el puntapié inicial de nuestro viaje por el mundo. Fue una etapa necesaria para poder conocernos personalmente y como pareja. Nos hicimos fuertes, resistentes, tolerantes, responsables, madrugadores y amantes de la naturaleza (más que antes).

trabajos por el mundo

Algunos de los trabajos que hicimos en estos dos años

Y ya estábamos empezando a hacernos casi familia cuando se terminó nuestro estadía permitida en este país y tuvimos que decidir si quedarnos en esta nueva “zona de confort” que conocíamos o volver a salir. ¿Y sabes que elegimos? Sí, lo sabes. Se repitió nuevamente lo que había ocurrido un año atrás, pero las personas que saludábamos eran otras, el lugar que dejábamos era otro.

Nos sentimos como en casa

Nos sentimos como en casa

Otra vez, estábamos fuera de la zona de confort, mirando la limpieza del piso de esa sala, mirando los sillones que están siempre frente a la pared vidriada que da a la pista de aterrizaje, mirando a esos transeúntes corriendo de una punta a otra del andén, sintiendo ese olor a free shop, escuchando el “tin-tum” anunciando que el vuelo se retrasa o que algún colgado olvidó llegará  tiempo a su partida.

Ciclando por Asia…

El 13 de Marzo del 2013, estábamos llegando a un lugar que no estaba en nuestros planes un año atrás: el aeropuerto internacional de Beijing, China. Esta fue una experiencia bastante intensa, no porque la pasamos mal sino que estábamos menos preparados que la vez anterior y estábamos llegando a algo que no teníamos noción de cómo sería. Ni hao (hola) y Xie Xie (gracias). Viajamos por territorio oriental durante 3 meses completos y hasta nos hicimos un pasaporte nuevo. Conocimos muchos chinos amables y buena gente y pocos de esos que creíamos que íbamos a conocer… Muchos comentarios de otros viajeros que suelen crear prejuicios sobre este país, se desmoronaron rápidamente, y nos dimos cuenta que cada uno hace su experiencia y que nosotros comenzábamos a hacer la nuestra…

De Marzo a Julio del 2013 fue como vivir un año completo: viajamos 1 mes casi invernal por China haciendo couchsurfing (viviendo con gente local) por primera vez y conociendo una nueva cultura totalmente desconocida (salvo por el supermercado de la esquina de casa en Argentina) para nosotros. Vivimos otro mes muy caluroso en las playas paradisíacas de Filipinas y en sus aldeas selváticas, donde los 21 días no fueron suficientes para disfrutar de ese lugar y la hospitalidad de su gente. Por segunda vez en este viaje, conocíamos este tipo de contradicciones donde nos vemos rodeados de un paraíso terrenal y vivimos de cerca otras duras realidades, como la pobre capital del país, Manila, donde los chicos nadaban desnudos en el puerto rogando por botellas de plástico. Volvimos al húmedo, caluroso y próspero Hong Kong, bronceaditos y flaquitos. Vivimos allí 1 mes con una pareja local y una mujer que se convertiría en nuestra amiga y consejera.

Por un imprevisto debimos volar a la fresca Argentina durante el invierno, pasando de 80% de humedad y 36 grados de calor de Asia a frío invernal de Junio y Julio sudamericano. Después de nuestra visita volvimos a continuar el viaje donde lo habíamos dejado: el sur de China nos esperaba.

Agosto 2013, viajamos desde Kunming, China a Kuala Lumpur, Malasia. Y no pasaron ni 10 días cuando ya extrañábamos a los chinos. Es que es un país tan difícil de comprender pero tan robusto y complejo que 3 meses no alcanzan. Pero era el momento del sudeste asiático: sus playas, sus buceos, su gente alborotada, el calor, los tuk tuk y mercados en nocturnos.

Agosto y Septiembre fueron meses de Malasia, el país que sacudió nuestras mentes en varios sentidos. Estuvimos en la península y en la isla de Borneo. En este lugar particularmente, vivimos un suceso que nos hizo comprender que no íbamos por el camino correcto. Por primera vez nos confiamos, por primera vez no seguimos nuestro instinto que nos decía que no estábamos en el lugar y el momento correcto. Nos robaron. No sufrimos ningún daño físico pero si psicológico. Estar lejos de casa y que sucedan estas cosas te hacen extrañar los abrazos de tus cercanos. Te hacen extrañar las fuerzas que uno recibe desde el exterior y te hace recordar que en este mundo lo bueno y lo malo existen porque se comparten y complementan. No tenemos buenos recuerdos de Borneo, salvo, por la amable y cálida estadía en la casa de unos amigos pakistaníes en Kuching, el parque nacional Bako y uno de los mejores buceos que hicimos hasta ahora en Sipadan. Esperábamos selva, aventura, naturaleza. Pero, en cambio nos encontramos con ciudades, kilómetros de plantaciones de palm oil y selvas destrozadas y muchas especies en peligro de extinción. Este momento del viaje, marcó un antes y un después. Habíamos visto con nuestros ojos algo que cambiaría nuestra perspectiva para todo el viaje y la vida. Casi instantáneamente dimos cuenta que no solo estábamos viajando y recorriendo, sino que algo importante teníamos que aprender y que el camino nos lo estaba pidiendo a gritos.

Nos dimos cuenta varias cosas a las que le empezamos a prestar más atención, por ejemplo: teníamos más cosas materiales que lo que verdaderamente necesitamos y que las cuidamos mas que a nosotros mismos; No estábamos disfrutando el presente, que nuestros roles en el viaje no estaban funcionando bien; que el mundo no era lo que National Geographic nos mostró; que la globalización llegó muy lejos; que desviarnos del camino turístico era más seguro de lo que pensábamos; y entre otras cosas más que existe mucha gente hospitalaria como también otra muy interesada.

El viaje en este momento empezó a hablar… y ya no todo era visitar atracciones turísticas, un viaje interior estaba comenzando y las prioridades cambiando…

cambios

El mes de Octubre fue otro mes difícil pero lleno de desafíos. A pesar de ser una pareja, somos seres individuales y como seres individuales, tenemos gustos, crisis internas personales, momentos y pasiones diferentes. Por esta razón, decidimos probar con algo muy difícil que, hasta ahora, en nuestros 6 años de relación, nunca habíamos intentado: la distancia por un tiempo largo. Nos tomamos poco más de un mes separados para viajar, según nuestros gustos y preferencias. Laura, como fiel amante de los animales y del mar, busco estar en contacto con la naturaleza y la fauna en el sudeste asiático mientras que yo, decidí aventurarme en un país poco explorado por mochileros, Myanmar. ¿El resultado? Un éxito. Aprendimos a viajar separados y a respetar más nuestros espacios, y si bien fue difícil de lograr, el resultado fue el encuentro de dos personas que se conocían mejor espiritualmente.

viajamos solos

Por mi lado, el encuentro con Myanmar, me hizo comprender que estaba preparado para vivir algo así pero en mayor proporción. Por esta razón, mi cabeza empezó a pensar en la India. El país de los elefantes y los tigres, la comida picante, los sarees y turbantes, los líderes pacifistas y las religiones que no comprendemos. Por el lado de Laura, encontró bajo el mar lo que tanto buscamos en Borneo: el contacto con la vida salvaje en su plenitud.

animales del sudeste Asiatico

Reencuentro y momento de estudio…

Nos reencontramos con Lauri en el norte de Tailandia, donde nos esperaba algo que no hacíamos desde que vivíamos en Argentina: estudiar. Sí. Nos asentamos durante 1 mes a estudiar inglés para prepararnos en un nuevo desafío. Hasta ahora, habíamos aprendido el inglés de la calle, sabíamos que la gente nos podía entender pero no sabíamos si realmente estábamos hablándolo bien. Decidimos ponernos a prueba y comprobarlo.

unidos

 Mes de amigos…

Diciembre 2013, visa en mano, cambio en rupias y mochila armada nuevamente cruzamos la pared que separa la zona de confort, de lo conocido. Como nuestra prueba de separarnos no fue suficiente, esta vez decidimos volver a separarnos pero para viajar con amigos de esos por lo que ponemos las manos en cualquier parrilla de costanera sur del Buenos Aires. Esta vez, Lauri en Laos con su mejor amiga y yo en India con un gran amigo viajero. Mientras tanto, los amigos que el camino nos presento también nos seguían  acompañando…

Otra nueva etapa del viaje y ya no nos sentimos los mismos…

Febrero 2014, llevamos 2 meses y medio viajando por India. Después de haber recorrido una parte con amigos y otra juntos seguimos viajando de Sur a Norte camino a los Himalayas. ¿Y a dónde vamos después? Después es futuro… el camino lo dirá, como siempre. Ahora vivimos India.

dos años de viaje

VIDA NÓMADA

Marzo del 2014, después de 2 años de viaje, de muchas experiencias vividas, de muchos kilómetros recorridos y de muchos miedos superados, siento que cada día nuestras estructuras mentales se van descascarando lentamente y dejando a la luz nuestra esencia, eso que éramos antes que nos digan cómo nos llamábamos.

rompiendo cascaron

El viajar por tanto tiempo, el vivir tantas culturas, el soportar tantas vivencias no te forma otro nuevo cascarón de prejuicios, al contrario, te va rompiendo cada cáscara y te va dejando cada día más desnudo y con los ojos más abiertos. Hoy nos sentimos personas nómadas. ¿Y qué tiene que ver todo esto con una persona nómada? La persona nómada no se aferra a nada. Siente que no tiene lugar de pertenencia, que todos los lugares son su casa, que su propio hogar es el mismo, que puede adaptarse a pesar de las inclemencias climáticas, sociales o culturales. El nómada vive intentando romper sus propios prejuicios para poder sobrevivir. Es muy difícil tener que convivir con prejuicios cuando uno es nómada, porque con ellos la mente se estanca, se vuelve sedentaria y no nos deja ver con los ojos del interior lo verdadero de cada lugar. Lo verdadero, lo que te permite adaptarte y formar parte de eso, lo que te permite sonreírle a alguien y que se dé cuenta que no estas viajando por viajar, sino que tu viaje se trata de una búsqueda interior.

k9

Viajar con la mochila de prejuicios:

Somos lo que hacemos: antes del final de nuestra vida anterior (podemos llamarla así porque eso fue para nosotros), no hubiésemos aprobado esa frase. Hoy, estamos totalmente de acuerdo. Y ¿por qué? Tantas veces nos preguntamos ¿por qué algunas personas un día dicen una cosa y después al tiempo dicen otra? Tuvimos que aprender a superar el prejuicio de que las cosas son de una sola manera. Tuvimos que comprender que todo es transitorio. Hoy somos así, mañana podremos ser de otra manera, sin embargo nuestra esencia no cambia.

Cada vez que viajamos a un nuevo país, tenemos que aprender a desprendernos de algo y no solo hablamos de algo material. Viajar es la manera que se nos presentó a nosotros para salir de la zona de confort. Muchas personas son las que han viajado a muchos lugares, sin embargo, nunca han salido de su zona de confort. Y ¿eso esta bien o esta mal? Eso depende de tus prejuicios. Viajar, es la manera que  nosotros encontramos para poder caminar en la senda a nuestra misión en el mundo.

Salir de la zona de confort implica enfrentar el miedo al cambio, a lo nuevo. Todo cambio afrontado da como fruto un aprendizaje. Aprender significa no obedecer a nuestras estructuras mentales formadas durante muchos años, no obedecer a nuestro ego. Es enfrentarlo y liberarnos de él. Tal como dicen muchos libros, nuestro Ego es una persona conceptual creada de esos conceptos que la sociedad nos dijo que somos. Somos ingenieros, somos buenos, somos malos, somos alguien con carácter o alguien humilde, somos…Es nuestro ego lo que nos separa de nuestro verdadero yo.

salir de la zona de confort

Nos sentimos desprotegidos, inseguros y con miedo al ridículo o al fracaso cuando nos enfrentamos a él. Se genera una contradicción interna que es consecuencia de estar expuestos a tantos cambios. Por esta razón, nos sentimos en constante aprendizaje. Hay muchas situaciones con las que no estamos de acuerdo o tenemos prejuicios, sin embargo, nos damos cuenta que necesitamos aceptarlas para desarmar nuestra armadura. Toda esta explicación puede resultar un poco confusa, pero si lo llevamos a un ejemplo viajero, posiblemente sea más fácil de entender:

Cuando salimos de Argentina, armamos nuestra mochila con muchas cosas que creímos serían necesarias para nuestro viaje: remeras, zapatillas, gorra, medicamentos, repelente para mosquitos, etc. Al principio, lo cargamos porque nos daba seguridad, sin embargo, llegamos a Oriente y tuvimos que dejar casi todas nuestras cosas y comprar nuevas. ¿Con que necesidad? Nos movimos a Tailandia, el país de los mosquitos y empezamos a usar nuestro repelente. Nos dimos cuenta que nuestro repelente no alejaba a estos mosquitos. Fue necesario comprar un repelente diferente en el país de origen. Llegamos a China con botas de montaña, y cada vez que teníamos que entrar a algún lugar teníamos que dejarlas en la puerta, por lo que cambiamos nuestras botas por sandalias fáciles de remover. En conclusión, trajimos una mochila llena de cosas (nuestro Ego y las estructuras mentales) de nuestro país y a medida que fuimos viajando y visitando nuevos lugares (aprendiendo) tuvimos que dejar nuestras antiguas cosas (Estructuras mentales) y adaptarnos a un nuevo lugar.

desafio

Por ejemplo, estas son algunas cosas que trajimos en nuestra mochila y dejamos en el camino para poder implementar la forma en los países nuevos:

El saludo. Habitualmente, saludamos con la mano o un beso. En Asia, se acostumbra a saludar con la mano derecha e inmediatamente después de dar la mano, se la lleva al pecho simbolizando que el saludo viene del corazón.

El calzado. Muchos hogares de occidente no acostumbran a sacarse los zapatos antes de entrar a un hogar. En Asia, es obligación y una falta de respeto no hacerlo, inclusive, en templos o lugares sagrados en la intemperie. El concepto que lo impuro debe quedar fuera del hogar. También, nuestros pies con el tiempo van desarrollando su propia corteza de piel, que permite ser más resistente en muchas situaciones.

pies

La mirada. En occidente, mirar o no mirar a los ojos al saludar a alguien no influye demasiado. En Asia, es una falta de respeto no hacerlo y se considera descortés.

La comida: en mi caso (porque Laurita es vegetariana) me fui de Argentina siendo carnívoro. Hoy en día no soy 100% vegetariano, pero aprendí en Asia que ser vegetariano no significa comer solo ensalada de tomate y lechuga. Tuvimos que adaptarnos a alimentarnos diferente. A veces con sopas, a veces picantes, a veces con especias que no podíamos pasar. Pero con el tiempo, entendimos que siempre hay un porqué de las cosas.

nuevas comidas_Fotor

La religión: Llegamos sin creencias espirituales ni metafísicas. Nos vamos abrazando un abanico de dioses, creencias y ejercicios que nos ayudan a encontrarnos más con nosotros mismos y nuestro alrededor.

iluminados

La vestimenta: a veces lo más difícil de dejar. Llegamos con remeras, buzos, pantalones y distintas prendas que no eran adaptables al clima o a la sociedad. Tuvimos que aprender que cuando uno piensa en quedarse en un país por un largo tiempo, tiene que aprender a vestirse como la gente local o bien entender al menos porque utilizan esa ropa. En muchos casos nos parecía ridículo meternos al mar con ropa, pero con el tiempo nos dimos cuenta que mucho sol, la sal del agua, los mosquitos y las medusas, no son lo mejor para la salud.

Básicamente los prejuicios. Si bien es muy difícil dejar los prejuicios que se formaron en nosotros durante mucho tiempo, a medida que vivimos en cada país, aprendemos nuevas formas y costumbres, comprendemos sus razones y rompemos esos prejuicios, a veces ganando otros. Por ejemplo: Escupir o hacer ruido para escupir no siempre es una falta de respeto. Muchas ciudades el smog es tan insoportable, que se hace imposible no escupir.

Nuestra reflexión de los dos años de viaje

Como todos, con el paso del tiempo sufrimos cambios físicos: yo perdí 20 kilos y Lauri ganó 5 kilos; nos adaptamos a los diferentes climas; la piel está más curtida, nos crecieron algunas canas y nuestro cabello esta quemado por el sol.

Marzo 2012 Vs  Noviembre 2013

Marzo 2012 Vs Noviembre 2013

Nuestros estómagos pueden soportar una ensalada de chillies, ajo y cebolla lavados con agua de la India, eso es duro. Pero, también cambiaron nuestras costumbres: sacarnos el calzado antes de entrar a un lugar, comer sin agua, los sabores de las comidas, el estado de nuestra ropa, la mirada, los buenos modales, las negociaciones en todo momento. También muchos aspectos del pensar cambian con cada kilómetro: vivir con poco nos da libertad, limitar nuestras opciones nos hace preocuparnos menos, lo único que existe es el presente, lo único que nos limita son nuestros propios prejuicios y la búsqueda de uno mismo se vuelve una tarea del día a día.

El aprendizaje de viajar por tanto tiempo es invaluable e inconcebible. No existe ninguna carrera universitaria que pueda darte tantos conocimientos a la vez, no existe ningún libro por más largo que sea que pueda ayudarte aprender y sentir lo que uno siente viajando. Podes aprender Hindi,Inglés, Chino y lenguaje de señas en 6 meses. Podes aprender a cocinar, a comer picante a reconocer diferentes especias, a comer sano sin tocar un libro de cocina, a manejar en medio de un caos. Podes aprender geografía, historia, política, religión, psicología y marketing a cada minuto. Solo se trata de viajar estando presente en cada lugar que uno visita. No solo se trata de visitar atracciones turísticas. Se trata de vivir la experiencia de viajar y ser parte de cada ciudad y cultura que visitamos. Por eso, si volvemos al principio de esta nota y tenemos que responder todas esas preguntas que nos hacíamos a nosotros mismos o a otros antes de comenzar a viajar, o en realidad, si tuviésemos que responderlas a alguien, lo que haríamos sería borrarlas y decirles: No hay preguntas, no hay problemas, no hay futuro ni preocupaciones. Solo existe el hoy, solo existe lo que estamos haciendo en este momento, estemos viajando o no, solo existimos ahora. Cada esfuerzo, cada problema, cada complicación u obstáculo que hemos tenido en estos últimos años nos trajo hasta donde estamos ahora: a un estado de felicidad y libertad. Empezamos a entender que la vida es un conjunto de ciclos que nos llevan siempre al camino de la búsqueda de nuestro fin en este mundo.

lauri

Si alguien me preguntase, ¿qué fue lo más importante que aprendiste en este viaje? Mi respuesta es corta y precisa: a vivir con lo que tengo, donde estoy, con quien estoy y como estoy.

el camino

Gracias  a quienes nos acompañaron en estos dos años de aventuras, nuestras familias que siempre de acuerdo o no, nos apoyaron, a nuestros amigos de siempre y a los nuevos que el camino nos presentó. Gracias a quienes nos leen y nos regalan esos mensajes que nos llenan de energía y el corazón.  Recuerden que no hace falta dar la vuelta al mundo para encontrar la felicidad, ella nos espera más cerca de lo que esperamos, solo hay que ser valientes y salir a buscarla.
A todos ustedes les regalamos estas sonrisas ¡Buena vida para todos! 

REIR

Los Klando: Alvaro y Lauri

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