El otro feminismo: Camille Paglia y su imparable crítica al feminismo misándrico y anti-científico

por Administrador

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Ciencias Sociales

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Es así, brutal en sus sentencias. No le importa que alguna de sus colegas sea lapidaria y la llame “Hitler”. Escapa -y vaya si lo logra- de lo “políticamente correcto”. Aborrece quedar bien con su interlocutor o con sus lectores. Lanza sus conceptos claros, directos, sin rodeos, aunque lastimen. Aunque dejen sin respuesta a quien se atreva a discutir con ella. Es su forma de ser. Es la forma en que Camille Paglia, de 71 años, se expresa y da a conocer sus verdades.

Escritora de grandes éxitos editoriales, Paglia es profesora de Humanidades en la Universidad de las Artes de Filadelfia. La periodista Emilia Landaluce, del diario español El Mundo, le realizó una entrevistas exclusiva donde deja entrever decenas de conceptos que contrarían lo que el mundo escucha y lee hoy sobre el feminismo.

Desde el concepto de heteropatriarcado, al que cuestiona y dice que “no existe”, hasta el mensaje dado a las mujeres entre el feminismo de los años 60 y el de los 70. El aborto y los movimientos antiabortistas y la brecha salarial. Paglia no deja escapar ninguna de las verdades que pululan en marchas y manifestaciones sin que nadie las desnude.

“Soy feminista igualitaria”, se define ante la periodista, y se explaya: “Si una mujer hace el mismo trabajo que un hombre, le tienen que pagar lo mismo. Sin embargo, ahora las feministas se apoyan en no sé cuántas estadísticas para afirmar que las mujeres en general ganan menos que los hombres. Pero esos gráficos son fácilmente rebatibles. Las mujeres suelen elegir trabajos más flexibles para poder dedicarse a sus familias. También prefieren trabajos que son limpios, ordenados, seguros. Los que son sucios y peligrosos se los suelen endosar a los hombres, que también suelen estar más presentes en áreas más comerciales. Tienen una vida mucho más desordenada, pero eso, por supuesto, se remunera”.

Durante la entrevista, Paglia responde cada pregunta con sentencias definitivas, cerradas, concluyentes. Y poco rebatibles por su claridad conceptual. Nacida en Nueva York, acaba de publicar un nuevo libro titulado Feminismo pasado y presente. Y en él vuelve a poner sobre relieve las diferencias entre la lucha que debió dar durante su juventud con los actuales reclamos.

Para Paglia, una de las grandes diferencias que se dan dentro del movimiento es que ahora no se acepta que las mujeres puedan elegir libremente. “Lo que es evidente es que las mujeres tienen también derecho a elegir diferentes caminos. Y a lo mejor para muchas mujeres el trabajo no es tan importante”.

“El problema del feminismo es que no representa a un amplísimo sector de las mujeres. Por eso se ha centrado en la ideología y en la retórica antimasculina en lugar de hacerlo en el análisis objetivo de los datos, de la psicología humana y el significado de la vida”, explica, y añade: “No creo que la carrera laboral deba ser lo más importante de la vida de una persona”.

Es por eso que Paglia critica que los actuales reclamos se centren en la brecha salarial: “Si permites que tu trabajo defina tu personalidad, es que eres un enfermo. La vida humana está dividida en la vida privada y en la pública. Y es muy importante desarrollar la vida familiar, afectiva… Centrarse solo en la vida pública puede ser propio de personalidades distorsionadas”.

Para la autora de Sexual Personae, dentro del feminismo se empezó a imponer en los 70 un discurso centrado en la ideología y orientado a las “burguesas de profesiones liberales, profesores, periodistas”, muy distinto de los 60, donde el mensaje “adoptaba el lenguaje de la clase trabajadora”. “El tipo de feminista que cree saber qué es lo mejor para las mujeres. Hay una actitud muy elitista en el feminismo”, manifestó durante la entrevista.

Otro punto que tocó Paglia en su diálogo con El Mundo es el del aborto, uno de los más controvertidos y que divide como pocos a las mujeres. “Yo estoy 100 por ciento a favor de la libre elección de las madres y de todo eso de que mi cuerpo es mío porque ni el Estado ni la Iglesia pueden decir a ninguna mujer lo que tiene que hacer. Sin embargo, respeto a los movimientos antiabortistas y me parece atroz que el feminismo los excluya de sus manifestaciones y marchas. Es ridículo. Y además, fue nefasto que la segunda ola del feminismo tuviera una visión tan negativa de las mujeres que se quedaban en casa para cuidar a sus hijos. Se las miraba como ciudadanas de segunda, y ellas, claro, rechazaron el feminismo”.

Con una profunda influencia de Sigmund Freud en sus obras, Paglia cree que se ha abandonado al psicoanálisis y sus enseñanzas en el movimiento feminista, lo que hizo que fuera “incapaz de entender o analizar las relaciones sexuales. Sin Freud no se explica lo que pasa entre hombres, mujeres, hermanos…”, dice.

“La realidad es que el único aporte de este feminismo es un análisis desde el punto de vista político. ¡Una locura! El sexo no se puede explicar con política. Lo que pasa es que estas burguesas, las feministas, lo que buscan es una forma de religión. Quieren un dogma”, respondió al ser consultada sobre Freud y su nula influencia actual sobre las activistas.

Paglia se indigna también por las “enseñanzas de género” tan de moda en universidades y centros de educación. “Es de locos. Si se crean estudios de género, qué menos que incluir el estudio de la biología, esencial, incluso, cuando, como sostienen algunos, se trata de una mera construcción social. Por eso yo digo que los estudios de género son mera propaganda y no son una disciplina académica. No hay diferencia entre este discurso y la propaganda fascista durante la Segunda Guerra Mundial”.

“Hay una crisis de roles de género y un debate solo centrado en las necesidades de las mujeres. Mientras, a los hombres se los retrata como violadores, criminales, y todo lo masculino se desprestigia”, señala la mujer formada en la Universidad de Yale. “El feminismo debería abstenerse de seguir con esa retórica tan antihombre, porque no está ayudando a que sus niños se conviertan en adultos”.

“En mi libro Sexual personae escribí que si la civilización hubiera quedado en manos de las mujeres seguiríamos viviendo en la cueva. La gente no lo entendió bien. Lo que yo quería decir es que las grandes estructuras fueron producto de los hombres. Y luego hubo mujeres que crearon a partir de esas estructuras. Y las mejoraron”, polemizó Paglia y explicó: “¿Por qué? Porque los hombres son capaces de matarse a sí mismos y a otros para llevar a cabo sus proyectos. O sus experimentos. Siempre tratan de ir más allá del conformismo, de la cueva en la que estaban las mujeres. En parte, quizás, para escapar de las cuevas porque en ellas mandaban las mujeres”.

— ¿Entonces?

— Que es muy desagradable no reconocer los logros de los hombres porque las estructuras que han creado es lo que ha permitido a las mujeres escapar de la opresión de la propia naturaleza y tener sus propias carreras, identidades, logros… Así que ha llegado el momento de dejar de vilipendiar y minusvalorar a los hombres.

— ¿Y el heteropatriarcado?

— No existe. Es una estupidez que descalifica cualquier análisis. En Occidente, las mujeres no viven en ningún patriarcado.

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