7 formas en que los padres perjudican el futuro de sus hijas, según científicos

por Administrador

El papel que juegan los padres en el desarrollo de sus hijas es fundamental para que éstas alcancen su máximo potencial. Según la prestigiosa revista Forbes, los progenitores a veces crean situaciones en las que predisponen a sus hijas ante ciertas actividades, por lo que debes evitar comentarios del tipo “Las niñas no son buenas en el deporte” o “A las niñas no se les dan bien las matemáticas”.

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Sociedad

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Según los estudios, los menores empiezan a comprender los roles asignados a su género a partir de los dos años y pueden desarrollar prejuicios sociales por cuestiones de sexo cuando se encuentran en edad preescolar, alcanzando su punto más alto entre los 5 y 7 años.

Anea Bogue es una experta educadora y especialista en temas relacionados con el coaching y la autoestima. Ella nos señala cuáles son los fallos que suelen cometer los padres y que podrían perjudicar el futuro de sus hijas:

1- Enseñarles a ser delicadas y amables

Bogue nos señala que la línea entre un buen comportamiento y una actitud de sometimiento es muy delgada. Muchas veces, en un intento constante de agradar a todo el mundo, las niñas adoptan posiciones sumisas que les impiden ser ellas mismas.

“Queremos que nuestras hijas sean agradables ante cualquier situación, que eviten los problemas, que no molesten y que se mantengan en “su lugar”. Pero en un futuro, esta falta de confianza se puede traducir en que la mujer sea incapaz de decir lo que piensa en una reunión por miedo a disgustar a los demás, o bien que ni se plantee pedir un aumento de sueldo debido al miedo que le provoca tomar este tipo de iniciativas.

Una cosa es que nuestros hijos sean educados y otra que no entiendan lo esencial que es el debate y la disensión, siempre desde el respeto, para nuestras vidas. Sobre todo si son tímidos, hay que motivarlos para que hablen en público sin miedo a expresarse o a mantener sus puntos de vista.

2- Comprarle juguetes “para niñas”

“No es que el rosa sea el color favorito de todas las niñas, es que desde que tienen razón de ser todo lo que les rodea es de ese color”. Los estudios demuestran que, en la mayoría de las ocasiones, son los propios padres y los convencionalismos sociales los que empujan a los niños a elegir los juguetes según su género y no por sus preferencias.

Según Bogue, una investigación realizada en 2009 descubrió que el 30% de los juguetes considerados para niñas, como sets de maquillaje, se centran sobre todo en la apariencia. Sin embargo, los juguetes realizados para niños fomentan una serie de valores relacionados con la competitividad laboral, como son la inventiva, la movilidad o la resolución de problemas.

3- Decirle que es la más bonita pero no la más lista

Por supuesto que a tus ojos tu hija es la criatura más hermosa del mundo, pero ella, además de belleza, tiene otras aptitudes. No es malo que le digas lo guapa que es, pero también hazle saber que valoras todas las cosas que hace, lo bien que se porta en el colegio, lo contento que estás por que empiece a tocar un instrumento o lo genial que habla inglés.

Si tu hija solo oye que es guapa, puede llegar a pensar que lo único que importa en la vida es la apariencia. Por eso Bogue nos aconseja que reconozcamos el valor de sus logros en la escuela, en el deporte o en el arte. Cada vez que le digas que es guapa no te olvides también de decirle lo bien que hace las cosas.

4- Hacerle creer que es una princesa

Las princesas de los cuentos solo son felices cuando aparece su príncipe azul y las rescata. No hay peor modelo para nuestras hijas que éste: pensar que por sí solas son incapaces de conseguir nada y que dependen de una figura masculina para realizarse en la vida. En este sentido, Bogue nos indica que lo mejor es hacer que nuestras hijas sientan en todo momento que el destino de sus vidas está en sus manos.

Aunque no podemos escapar a la idea de “princesa” que ha creado la sociedad, podemos ayudar a nuestras hijas a cambiar el concepto. La autora destaca que ver películas de animación como “Brave” o “Enredados” puede ser muy positivo, ya que nos muestra la imagen de una princesa que es capaz de decidir su destino y luchar por ella misma. Asimismo, si ves películas de princesas más tradicionales, como “La Bella y la Bestia” o “La Sirenita”, destaca sus cualidades: “A Bella le encanta leer” o “Ariel nada muy bien”.

5- Las tareas que implican fuerza física son cosas de hombres

Si una niña crece viendo como su padre es el único miembro de la familia que se encarga de las tareas manuales, como arreglar una estantería rota o abrir la tapadera de un bote, va a pensar que las mujeres son el sexo débil y que necesitan a los hombres para este tipo de cosas.

Sin embargo, si enseñas a tu hija a realizar trabajos que requieran de fuerza, como cortar el césped, poco a poco se irá acostumbrando a ello y le sonará raro cuando alguien le indique que está haciendo algo impropio de su sexo. A la vez, los padres pueden reforzar este comportamiento adoptando roles tradicionalmente femeninos, como ayudar en las tareas de la casa. Con el tiempo, tu hija asumirá que no existen trabajos para mujeres o para hombres.

6- No tengas amigos, solo amigas

Está demostrado que las niñas que solo se relacionan con otras niñas tienden a caer más en los estereotipos de género. Por ello, se recomienda que tus hijas jueguen también con los niños de su barrio, con los hijos de tus amigos o con sus primos. Esto les va a venir genial para descubrir nuevas actividades y comprender mejor cómo piensan los niños.

7- Habla sobre el aspecto físico de los demás

Aunque no sea tu intención, hablar de lo “gorda que está esa mujer que sale en la tele” predispone a nuestra hija a entender que para estar guapa tiene que estar delgada o verse de una determinada manera. Enséñale que una alimentación sana es indispensable para nuestra salud y que esto es lo realmente importante, no verse delgado.

Es un tema más serio de lo que parece, ya que nuestras hijas pueden llegar a obsesionarse con el tema, comenzar a saltarse comidas o adoptar dietas extremas, comportamientos que pueden dar lugar a trastornos alimenticios como la anorexia o la bulimia.

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